Un cliente me dijo: “¡Llevo tanto enfado encima que no puedo perdonar lo que ha echo el perro!”

Y cuando le pregunto, a qué se debe ese enfado: Su resentimiento está tan oculto, que ni él mismo sabe bien que es lo que sucedió y donde empezó su malestar hacia su amigo canino.

Cuando no se perdona, tu amigo canino está triste y no sabe la manera de hacer sentirte bien. Por ello, se lo debes de poner fácil.. y ese rencor humano se debe de evaporar… Por vuestro bien.
Perdona a tu amigo canino: La reconciliación es instantánea (siempre está intentando agradarte). Olvida lo que ha pasado.

Así que propongo, anotar cómo reaccionas ante las situaciones que te producen malestar y tratar de sacar conclusiones del por qué te sientes así hacia él. Y hacerte preguntas como..: ¿Qué te hizo enojar tanto? ¿tu reacción ha sido justificada?, ¿qué pensamientos pasaron por tu cabeza?, etc..

¿Por qué te es tan difícil perdonar? Observa lo que ha sucedido, determina la cirscunstancia, causas y emociones implicados en el daño que has echo y de las secuelas que ha supuesto.
Realmente cuando se perdona.. se debe partir de un arrepentimiento sincero, no sólo dicho con palabras, sino acompañado de acciones que lo confirme (analizando tu propia conducta para que no vuelva a pasar, sintiéndolo de corazón).

¿Quieres ser feliz? Perdona.

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