Hoy comentaba una amiga que conoció a un perro que su guía no paraba de indicarle todo el rato lo que debía de hacer. Y al final este perro, no podía disfrutar de su libertad.. porque continuamente estaba pendiente de que su guía le diera permiso para todo!!

El silencio no es tiempo perdido. Es más, es de agradecer para ambos disfrutar del silencio. Porque tanto tu perro como tú.. necesitáis evadiros de vez en cuando de todo..

Y si no, haced la prueba!! 🙂

Si hay dudas como proceder:

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